"Hiraeth" - Para ti, desconocida.

 *Nota: Cada una de las historias de este blog están acompañadas de una banda sonora, colocada en forma de enlaces a Youtube. Te invito a vivir las historias junto a la música. Zambullirte en ellas y vivirlas como propias...

- Cualquier similitud con una situación real es mera coincidencia; o... quizá no. -


[...] Y allí, parado frente a la puerta, miré hacia arriba y ví como las torres del castillo caían. 

Me mordí el labio para combatir la rabia, dirigiendo mi vista al frente para vislumbrar una última vez la entrada de lo que fue mi hogar durante largo tiempo. 
Los escombros comenzaron a aporrear el suelo como un aguacero esperado, y una enorme humareda invadió el lugar. 

No había nada que hacer.

Cerré los ojos. No para contener mi llanto, sino víctima de una sensación de cansancio que por primera vez en mi vida me hizo pronunciar una frase que mi obstinado corazón llevaba tiempo evadiendo: 

"me rindo".

Bajé la cabeza y ahora sí, unas delicadas lágrimas asistieron al entierro de lo que fuimos.


-    -    https://youtu.be/pUEnzcDI7iM?si=bA6ja4FAXyJwDSxp    -    -


Me limpié las lágrimas y negué con la cabeza mientras los recuerdos volvían a invadirme ¿en qué momento pasó esto?¿por qué...?¡¿por qué?!

... Por mucho que repitiese la pregunta, no iba a haber respuesta. 

La persona a la cuál le confiaría mi vida, se había vuelto de la noche a la mañana mi peor enemigo; y pese a meses de puñaladas, difamaciones, mentiras y maltratos, yo traté de mantener el reino en una estúpida idea de reconstrucción, mientras ella visitaba otras alcobas.

Siendo el reino demasiado basto como para que una sola persona, que en su día trató de quitarse la vida por estas calles, pudiese gestionar nada; y habiéndose convertido en un reino cadáver que yo con la ilusión del primer día seguía habitando. Cavando una gigantesca tumba entre ruinas, podredumbre y sangre; en el único sitio en el que un día me sentí seguro y querido.

Me di la vuelta y comencé a andar sin un destino claro. Tiré con rabia un pañuelo manchado de sangre que exhibía un estandarte que creí invencible conformado por una dragona y un tigre blanco, y mi llanto comenzó a intensificarse al ritmo que la tormenta de mi pecho empezó a tronar, dejando de lado la rabia y la resignación, y recordándome la melancolía, el desamparo y la soledad que llevaba sintiendo durante este largo año.


[...]

Con la mirada perdida andé por esa ciudad llena de canales, para detenerme por un momento en uno de sus puentes.

Justo en la parte central, tallados en la madera, dos peces koi parecían bailar como dos enamorados en una noche de luna llena. 

...

Mis ojos centellearon de ira y en mis manos se formaron unas pocas chispas. Caí de rodillas frente a la placa.

- ¿Por qué?¿Qué podía ser más fuerte que esto? - dije, mientras hundía con rabia mis nudillos en la madera.

Justo en ese instante volví a oír a los espectros venir por mi, esos a los cuales durante un largo tiempo ni siquiera podía combatir; esos que fueron los encargados de grabar los días en cicatrices, medir los minutos en sangre y reirse de mi llanto.

Aún con los ojos empapados, me prendí en llamas. Quería dejarme llevar, quería quemar hasta el último pedazo de su ser, quería reducir este puente y esta ciudad a cenizas. Y entonces lo ví: un letrero de la calle contigua, que ella misma había confeccionado con su puño y letra, como acompañante de una pintura, que cómo no, reconocí.

No pude más, dejé que mis emociones se incineraran en un fuego que quemó y destrozo todo a la redonda en cuanto el primero de los espectros me puso la mano encima. 

Jamás había liberado esta cantidad de llama. El puente colapsó, y yo, con una media sonrisa decorada con sal, me zambullí en el agua dulce del canal, quedando ahí por unos segundos, dejando que el río me abrazase y diese consuelo.

[...]

Flotando con la corriente, pasé viendo cómo todo se derruía o quemaba, - no me lo puedo creer - susurré, sin poder oír mis palabras. 

Cerré los ojos de nuevo y de nuevo volví a repasar nuestros preciados recuerdos, que con cariño seguía guardando en uno de los cajoncitos de mi corazón; seguros de ella. 

“No; esto no me cansaré de defenderlo”: 

Verla dormida a mi lado mientras se le caía la baba y los gatos se acomodaban en los huecos que dejábamos en la cama; verla mientras paseábamos entre la bruma del río, con una cazadora que le estaba grande y un gorrito para protegerse del frío; verla mientras veíamos películas y comíamos algún plato que habíamos pasado la tarde elaborando, verla recién despertada para recibirme cuando iba a su casa para darle los buenos días antes de irme a la universidad… verla sonreir, verla. 

Verla a ella, o lo que pensaba que era ella, porque a día de hoy aún no sé si cambió o siempre fue así y nunca supe verlo. 

¿Por qué alguien se convertiría en lo que llevaba años criticando y odiando? ¿Porque era la única manera que supo de seguir adelante o porque siempre fue así y en secreto se odiaba por ello? 

En fin… supongo que son preguntas que jamás hallarán respuesta… y que siempre me atribularán. 

[...]

-    -    https://www.youtube.com/watch?v=NS9lcU4bODY    -    -

Llegué a un dique formado por los escombros, y salí del agua en una zona de la ciudad con las casas totalmente pintadas de negro. Con banderas en las que un monstruito y un león se recostaban uno en otro. 

Aun recuerdo... en esta zona los ratones y los hamsters correteaban antes de un lado a otro y la gente los cuidaba; eran parte de la vida diaria, incluso ayudaban en algunas tareas.

...

Ahora lo único que corre por estas calles es una especie de masa pegajosa que hace a veces difícil caminar. 

Ví las reservas de pólvora de aquel juego que jugábamos y recordé cuando me quedaba despierto sin importar la hora, hablando con gestos a través de una enorme pared de cristal que nos parecía separar eternamente, y que yo con el poco dinero que podía reunir trataba de atravesar aunque fuera unos días.

...

Al fondo vislumbré una de las puertas que daban entrada o salida al reino, y vislumbré varias personas jactándose de la situación lamentable en la que ahora se encontraba y tachando de las banderas con una pintura blanca al león.

Debería hacer algo, estarás pensando ¿no? Pero estoy cansado… ellos no me conocen y solo conocen lo que este reino fue a través de un cristal negro que solo arroja las visiones o alucinaciones que quiso su creador.

Al mirar alrededor me dio pena… quería seguir visitando este lugar. 

Maldita sea quería vivir aquí. 

Y entonces lo ví:

Los rastros de una fogata de aviso, ya hace tiempo consumida. Una fogata que ella misma construyó para pedirnos ayuda si en algún momento estábamos lejos. 

Yo aun medio moribundo de sus ataques, respondí la llamada; y después coloqué de nuevo la madera y el aceite.

Cuando yo la encendí ... 

Aún no soy lo suficientemente fuerte como para recordarlo. Ni para entender como alguien puede actuar con tal crueldad contra alguien que en teoría una vez "quiso", incluso "amó".

No pude evitar reirme de manera amarga, mirando al cielo, con una mezcla de emociones. 

Y así salí del reino. 

Así abandoné esa gran ciudad que tanto amaba por una gran puerta amurallada.

...

Para encontrar un gigantesco desierto. 


Habíamos construido semejante ciudad... sobre la arena del desierto. 

No sabía si asombrarme o volverme a reír. 

Desde luego, ni esto podía ser medio normal.

...

Y con los regueros de mis lágrimas aún marcados, con mil heridas y un ahogo constante en el pecho comencé a andar, sin direción ninguna. Solo avancé. Avancé decorando parte del camino con mi sangre, pero también con una serie de postes que de manera estúpida me paré a colocar, por si algún día decidía volver a por algo; pero con el artazgo y mi dolor susurrándome que nunca jamás nadie volvería a hacer este solitario camino, y que esa ciudad en ruinas, terminaría por ahogarse entre las arenas del desierto.

Y así llegué aquí. A esta humilde tienda de campaña que empiezo a llamar hogar. Un hogar móvil, pero aun así hogar. 

Un hogar en el que me reducí a cenizas, en el cuál no he sido capaz de probar otra piel por tanto tiempo... tras llorar... tras bailar borracho y drogado al rededor del fuego... 

Un hogar que cada noche vuelvo a construir, siguiendo mi camino.

Y sí, es verdad que la cagué en cierto punto. Estaba solo y perdido en medio del desierto... y lo hice lo mejor que pude. Esa parte de mi vida, es igual de valiosa que las demás, y aunque perdí personas e hice estupideces, no me arrepiento. 

Igual que no me arrepiento, cada vez que recuerdo el día en que me hablaron de tí y enseñaron tu foto. Pese a todo, y el todo es mucho, no me arrepiento de haberte hablado y de que construyeramos aquel enorme reino, tras tantas y tantas aventuras y desventuras...

No me arrepiento de haberte tratado de ayudar, aunque tú solo vieras en ese darte una mano, que mi mano quedaba a veces encima de la tuya.

[...]

-    -    https://www.youtube.com/watch?v=1LwJneD17ds    -    -

"Quité la mirada del hipnotizante hilo de humo del incienso, y saqué de mi bolsillo un paquete de cartas que te escribí durante estos años. Porque sí, te tuve presente, en lo bueno, en lo malo, en lo regular... en todo. Desde las aguas del mediterráneo a las montañas nevadas del norte, o la arena de una playa al otro lado del charco. En todos sitios te escribí las cartas que durante años guardé bajo llave y que debería haberte enviado hace años. 

...

Me quedé mirando el paquete de cartas, en una mezcla de ternura y melancolía.

...

Le di un beso a la primera carta, que tenía un estampado de Luna, y susurre algo.

Para después...

Tirar todo al fuego.

...

...

...

Porque todo lo que quisiera que sepas, está en esta pequeña historia. 

....

Porque para mi desgracia, la persona que pensé que eras y que siempre querré, ni siquiera llegará a leerla.

...

Porque traté de salvar mi hogar y terminé por reducirlo a cenizas. Porque traté de salvar nuestro reino; pero sin ti, amor... era tarea imposible. 

...

Porque en un 'nosotros', al final solo quedé yo pensando en un por siempre".




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