"El viaje de Nyx" - Humo y luz
*Nota: Cada una de las historias de este blog están acompañadas de una banda sonora, colocada en forma de enlaces a Youtube. Te invito a vivir las historias junto a la música. Zambullirte en ellas y vivirlas como propias...
- Cualquier similitud con una situación real es mera coincidencia; o... quizá no. -
El mensaje de Nyx - Parte 01 "HIPNOS" [12/4/2023]
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https://www.youtube.com/watch?v=X34igEEtrac
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Hago un esfuerzo, y vuelvo a meter algo de aire en mis pulmones.
Estos chirrÃan, malheridos, contra un desierto que se extiende cada dÃa más y más en mi interior.
Cristalizando mis pulmones, encerrando mi respiración.
...
...
Trato de distinguir algo a mi alrededor, pero todo lo que veo es una aterrador negro, desde el cual cualquier cosa podrÃa aparecer.
...
¿Quién... soy? ¿Dónde...?
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¿Cómo..?
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¿Qué hago aquÃ"? ¿Estaba...dormido?
…
Mi cuerpo vuelve a sentir.
Mi pelo baila al son del agua, y mi ropa se pega al cuerpo y pesa. Ambos delatan que estoy... suspendido en... ¿qué?
Mi aliento es amargo; como cuando te levantas tras una larga siesta, o en una mañana de domingo, con la luz de la mañana ya bien extendida por toda la estancia. Me repaso el interior de los labios con la lengua. Sal. ¿Estoy en el mar?
¿Qué está pasando?¿Dónde estoy?
Recuerdo cambios de luz, recuerdo voces, recuerdo una vida, pero... No entiendo, ¿Qué hago aquÃ?
Voy mas allá, y siento un helado tacto metálico al rededor de todo mi cuerpo. Cadenas me recorren todo el cuerpo, estrangulando mis extremidades, agarrotando mis músculos, fundiéndose con mi piel.
Un latigazo de memorias me vienen a la mente. Vuelvo a tomar aire marcando una expresión de dolor en mi rostro. Las lágrimas acuden en mi ayuda y tratan de aliviarme.
¿Estoy vivo? Todo lo que veo es negro; trato de afinar mi oÃdo... Nada.
…
Vuelvo a dormir. No hay mucho que hacer. Y algo me dice que si permanezco despierto mucho tiempo, algo horrible ocurre.
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https://www.youtube.com/watch?v=VsOykR7cj_g
[…]
Me levanto sobresaltado y respirando con fuerza, como después de una pesadilla.
Estoy incorporado. Trato de abrir por fin los ojos, pero una luz cegadora me obliga a mantenerlos cerrados por un tiempo más.
Sin aviso, mi rostro se resquebraja en una mueca de dolor refleja, al sentir como una catana se abre paso a través de mi pecho, y aunque noto como la hoja cada vez se hunde más y más en mis carnes con un acallado silbido, de alguna manera no siento jamás que su punta salga por la espalda.
Fuerzo a mis ojos, aunque sea entrecerrados, a trabajar. Abro con esfuerzo los párpados y veo un pelo blanco, unas ropas verdes, unos ojos azules, unas manos delicadas y unas largas pestañas; blancas también.
La figura se aleja.
Veo la espada, completamente hundida en mi pecho. El mango está decorado con una delicada seda azul y unos tensos hilos dorados.
¿que...?
No noto la herida del pecho o la espalda, solo que la espada ocupa un lugar en mi interior... o que lo mantiene vacÃo. No puedo echarme hacia atrás porque el final de la espada toca el suelo, y esta vuelve a moverse dentro mÃo, provocando un dolor que aporta realidad al sinsentido de la situación.
Miro al rededor, estoy en una... ¿Sala? Todo parece brillar, parece que las mismas paredes están hechas de luz... es más, parece que no... hubiera paredes. Estoy rendido, el cuerpo me pesa; solo quiero volver a dormir.
Me fijo en la espada, y observo completamente obnuvilado el suelo de la estancia, en el que de una manera muy curiosa, mi sangre se derrama en una especie de cristal totalmente translúcido, delimitando que sà hay un suelo debajo mÃo. Aunque yo lo noto cálido y mullido, la sangre se derrama como si el suelo fuera una superficie totalmente llana.
La cabeza me da un par de tumbos... necesito. Necesito descansar.
…
Caigo hacia mi lado izquierdo, y con una mueca de dolor y un pecho que grita auxilio, me sumerjo en un sueño empapado en sangre.
"No has entendido nada, pero pronto lo harás... espero" oigo en la distancia, antes de quedar inconsciente. La catana empieza a emitir un brillo cálido y noto como una especie de fluido comienza educadamente a expandirse por mi cuerpo.
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El mensaje de Nyx - Parte 02 (00) "TANATOS" [X/11/2022]
Esta historia comienza en silencio, y meses antes de la anterior entrada...
[...]
Tras caminar por el fino hilo de la eternidad y por primera vez en mucho tiempo la luz me deja entrever una nueva instancia. Una nueva habitación diáfana, delimitada al frente por tres arcos de madera.
Dudo, pero algo en mi me empuja, casi con urgencia, por uno de los tres umbrales; aquel donde la oscuridad ensucia tus pulmones y te invade el gusto con un extraño dulzor.
Cierro los ojos y vuelvo la cabeza, enterrando la nariz en mi hombro, como si eso sirviera para algo.
Mientras, con decisión, me adentro más en esa oscuridad.
Esa misma decisión me hace saludar unos escalones con las rodillas y la mandÃbula, para después rodar como un niño hasta reposar en suelo firme, donde mi sangre se presenta vergonzosa a una oscuridad cada vez más densa y abrumadora.
...
Dolorido me levanto, debo seguir... ¿adonde voy?
Mi luz parpadea, como una farola a la cual no le llega bien la corriente, mi respiración, es un constante y ahogado grito de auxilio.
En contraste con el frÃo seco de este pasillo, mi cuerpo me arropa en sangre, procedente de miles de heridas que la oscuridad abre a cada paso que doy. Un goteo decide acompañarme por fin en este solitario y hasta ahora silencioso viaje.
Caigo de rodillas, con la certeza, de hace ya tiempo, saber que no puedo más, con una voz, incesante, susurrándome desdichas y sufrimientos antiguos y futuros. Pero la caÃda sacude mi cuerpo, y como un barco abriéndose paso a través de la tempestad, la sangre estalla contra el suelo, acallando todas las voces.
...
He de seguir, sin duda... ¿adonde?
Mis pulmones vuelven a encharcarse, miles de cortes me abrazan. Cuando decido levantarme, saboreo mi propio miedo, y oigo el ligero crujido de mi pierna buena, que se prepara para avanzar.
No debo parar, no debo mirar atrás, ¿por qué?
...
En la distancia, diviso una tenue luz, que va y viene. Es entonces que me doy cuenta de que llevo ya tiempo avanzando totalmente a oscuras, mi luz no puede con una oscuridad tan densa, no ahora.
Y vuelvo, como un niño, a curiosear ¿qué tipo de luz aguanta, traspasa y disipa esta densa y ponzoñosa niebla negra?
Miro atrás, poco soy capaz de ver, y menos aún de cambiar.
Toso con cuidado de no hacer ruido al inicio, y con fuerza después, cuando me doy cuenta de que me estoy ahogando.
Al fin vomito una pequeña cantidad de sangre y un tenue hilo de aire me devuelve a la vida.
No tengo tiempo para recuperar el aliento perdido, no, he de seguir.
...
Como un muerto en vida, llego a mi meta y me sirvo de la pared para desplomarme en frente de aquella luz que todo lo puede. El ambiente aquà quema mi piel, y al mismo tiempo un dolor en mi garganta y pecho me indican que el aire de la habitación es frÃo.
Moviendo mi cuello, pues mis brazos hace tiempo los perdà en este viaje, me froto el rostro contra los hombros, limpiando sudor, suciedad y sangre; para poder ver con la claridad que me ofrecen unos ojos que necesitan gafas para poder ver con nitidez.
Barrotes, oxidados, a través de los cuales unas raÃces plateadas y relucientes trazan su recorrido.
La luz viene de un enorme fuego. El fuego está atrapado. No puede salir.
Y aun asÃ... lo hace.
Al lado suyo, mis ojos, como si fueran un espejo, se encuentran con los de un chico que trata de inspeccionarme con interés.
-Bienvenido mi señor. Me dice con voz ronca y cierta sorna.
Asà como lo hace él, yo también le inspecciono: viste ropas ajadas, rojas, y tiene los brazos cubiertos de vendas. Unas botas enormes, negras, protegen sus pies y parte de sus piernas. El pelo se distingue negro pese a la capucha que le cubre parcialmente un rostro lleno de sangre y roña.
- ¿Cómo he terminado ahÃ? Le pregunto, respirando ya el suspiro de la respuesta.
- ¿Te han borrado la memoria? Me suelta con incredulidad.
- ¿Qué? Logro responder, con la cara desencajada.
- ¿Estás sordo, o ciego también? Obligándome otra vez más a responderme a mà mismo.
Miro a los lados, nervioso, no se que hacer o decir.
- Vaya, estás mas encerrado que yo... Me dedica, dejando una risita darme el toque de gracia ¿Y tus brazos?, asà no podrás colocarte la corona.
Memorias pasan por mi cabeza como un desagradable calambre. Cerré con fuerza los ojos, recordando el dolor, el tirón, el desgarro, el fluir de la sangre... mis brazos...
- Que decepción, pensé que me reinaba alguien más espectacular. Pero bueno al menos has tenido los cojones de venir a morir aquÃ. Es un honor. Me dedica con ironÃa.
Por un momento, una lucidez pasajera me ilumina: Si le libero quedaré libre y el fuego se extenderá.
Quedaré libre, pero ¿puedo arriesgarme a tal cosa?¿Qué implica que el fuego lo queme todo?¿Qué implica que ese "yo" por fin sea libre?¿Que implica aceptar aquello que jamás he llegado siquiera a querer conocer?¿No soy acaso una ayuda para mi mismo?¿Porqué el miedo entonces?¿Porqué está cerrada la cárcel?¿Porqué me hace sentir tan mal?¿Por qué aparece ahora la llave en la palma mi mano derecha?¿Cuando he recuperado este brazo?¿Porqué brilla?¿Porqué he de decidir yo?¿Porqué sigo vivo?¿Para qué?
- ¡¡DESPIERTA!! "Me" dedico con inquietud; se ha puesto de pie, está nervioso.
Pequeños seres negros como el carbón, escuálidos, de cuyas bocas chorrea un chapapote que lanza algún destello, reflejo de la luz del fuego.
Cubiertos por túnicas de una seda de distintos tonos de gris y con un atuendo rematado con máscaras de diferente Ãndole. Algo dentro de mi comienza a chillar de puro pánico. VenÃan, de nuevo. Aquellos diplomáticos de lo fatal, de poco más de 15 cm portando los instrumentos de su oficio. Suspiré mirando al techo.
- No puedo más, otra vez no. Susurré, desesperado; mientras las lágrimas levantaban endebles barricadas para protegerme.
- Y aun asÃ, dejas que lo hagan, una y otra vez. "Me" respondà con urgencia.
Cada vez oÃa más sus polÃticos discursos, desde ellos me tiraron una hojilla de afeitar delante mÃo, que me quede mirando al tiempo que entraba en razón de que de alguna manera habÃa recuperado el brazo derecho.
Noté como me rodeaban el cuello con una soga, de la manera más delicada y agradable posible.
Uno usó una cerilla de un fuego de lenguas grises para quemarme, apresurándose. DebÃa ser nuevo, por ello se gano un escarmiento del resto.
Me miré con resignación, allà en la celda, recordando lo que me dije, "quien está encerrado"... y torturado.
Fue entonces que el ser más conocido, me acarició el cuello, la cara, y con una voz angelical, que contrastaba con su nauseabunda apariencia, me empezó a dedicar unas palabras que habÃa oÃdo mil veces.
Me mordà el labio y miré al techo para volver a llorar pero, de repente, lo vi. Una chispa del gran fuego encerrado salió de la jaula, y se suicidó contra la niebla, como un kamikaze, como una estrella fugaz. Pide tu deseo.
La niebla se cerraba cada vez más en torno a mà y el chapapote de los repugnantes seres resbalaba de manera muy agradable quemando mi piel. Lo último que vi es como "yo" dejaba de mirarme, y con decepción, me sentaba y miraba hacia otro lado, dejándome privacidad.
[…]
Parte 03 "MORFEO" [23/04/2023]
https://www.youtube.com/watch?v=2m7JCsDRYTY
[...]
Vuelvo a despertar. Esta vez estoy tumbado.
Una calma colosal parece reinar en mi nueva ubicación. Mi corazón se acongoja por alguna razón que desconozco.
"Todo va a salir bien" oigo en la distancia, y trato torpemente de incorporarme para encontrar a quien me habla.
Ahora me encuentro sobre un suelo de tierra, una especie de arena de gladiadores castigada por el paso del tiempo, cubierta por una enorme cúpula llena de grietas, quemaduras y, de alguna forma, lo que parecen ser enormes tajos de una espada. Como si alguien hubiese intentado derribar el sitio abajo tiempo atrás.
Las antorchas decoran el lugar. No se oye nada, salvo el crepitar de las llamas.
-¿Hola?- Pregunto a la nada, mirando a mi al rededor.
De una de las salidas de la arena me llega volando una lanza cubierta de oro, con el mango blanco. Con precisión quirúrgica me corta levemente la mejilla y se clava justo detrás mÃo, dejando el mango aun rozando mi cara.
El impacto de la lanza no solo me corta. Destroza en pedazos parte de mi cara.
Me retiro un poco de la lanza y palpo mi cara.
Para mi sorpresa, si; llevaba una máscara. La llevo aún en la mitad de mi rostro, pero no siento su presencia. No noto apenas diferencia entre la parte cubierta y descubierta.
Oigo una segunda lanza silbar hacia mÃ, esta vez viene desde otro lugar.
Solo consigo distinguir que es de color miel, antes de que me atraviese a la altura del estómago, para permanecer ahà como un huésped entrometido.
Un grito ahogado parece dar comienzo a mis lamentaciones, pero sin dar tiempo a ello, una segunda lanza de color negro llega volando para atravesar mi plexo solar. Se clava en mà como si yo fuese un simple montón de paja. Un muñeco de prácticas.
Un estruendo gigantesco me hace mirar a una de las puertas que da a la arena. Y veo como un densa capa de chapapote comienza a filtrarse por las rendijas de la puerta, asà como lo hace mi sangre escurriendose por mi barbilla. Algo quiere acceder a la arena; y lo peor es que reconozco esto. Esto ya lo he vivido. Ya luché en esta arena, o mejor dicho, salà corriendo.
Una tercera lanza apunta a mi cabeza, cierro los ojos, supongo que esto es lo mejor.
Pero la lanza no llega, solo un estruendo metálico, y dos objetos cayendo al suelo.
Abro los ojos una vez más.
Una de las lanzas blancas me ha salvado la vida. Si es que aún puedo salir de esta.
Detrás mÃo oigo unas pisadas que reconozco, un aliento que me da fuerzas, un olor que me hace llorar, recordando viejos tiempos.
La masa de chapapote para su avance, como tratando de pasar desapercibida.
Un gigantesco tigre blanco pasa a mi lado y se para, observando la dirección desde la que vienen las lanzas oscuras.
Sin darle importancia, me mira; clavando sus ojos azules en mi, con una mezcla de amor y reprenda.
https://www.youtube.com/watch?v=d10_sLHZNhA
Parpadeamos al mismo tiempo, y en ese momento se deshace la ilusión. Todo está derruido. La noche es la única cúpula que nos cubre, y de la arena de gladiadores solo quedan escombros esparcidos por todo el suelo.
El gigantesco tigre se acerca a mà y cariñosamente cierra los ojos, dejando que el pelaje de su cabeza me acaricie. Yo le abrazo.
Sé que algo terrible está a punto de pasar. Siento que esto es una despedida, y no tengo claro si es una hasta pronto o hasta siempre. Pero disfruto de su compañÃa, le he echado mucho de menos...
-¡Hola!- Oigo justo al lado mÃo. No me sobresalto, pues es la voz de un niño, y además no es un niño cualquiera, conozco a ese niño.
Lo miro, y me topo con unos ojos verdes que exhuman ilusión y curiosidad, y una sonrisa de oreja a oreja. Mis ojos se abren como platos, la cara se me desencaja, comienzo a llorar, y cierro los ojos. Le quiero decir tantas cosas, no quiero que me vea asÃ. Soy una vergüenza.
-¿Porqué lloras?- Me abraza.
Quiero apartarle. Soy lamentable. Sigo vivo por inercia, y no merezco este abrazo. Pero sé que él no se merece que le aparte, sé lo que está pasando, se lo que va a pasar... Le devuelvo el abrazo. Primero de manera vergonzosa, como si fuera de cristal, con cuidado de no romperle. Y después fuerte, profundizando también mi llanto, y aumentando el grosor de mis lágrimas, calando el hombro del pequeño niño.
-¡Quiero que me cuentes muchas cosas!- Al separarse de mi y limpiarme las lágrimas, puedo verle mucho mejor. Veo unas ojeras muy grandes para un niño tan pequeño. Veo un moratón en su mentón derecho, y me doy cuenta de que, como yo, juega mucho con los cordones de las sudaderas cuando está nervioso.
SonrÃo involuntariamente y extiendo mi mano, para acariciarle la cara, tapando el pequeño moratón, que supongo diré que me hice cayéndome, alegando lo "patoso que soy".
- Lo siento, pero no soy quien crees- digo con la voz temblorosa, a punto de desmoronarme. -Me perdà por el camino pequeño. Y ahora no sé como volver- hago una pausa intentando en segundos crear un enorme dique que pare mis lágrimas, como otras veces, me muerdo los labios -Duele mucho, supongo que en unos años, me entenderás-.
Sin cambiar su enorme sonrisa, me responde:
- Me sigue pareciendo una pasada que tú seas yo.
- Ven anda- Le vuelvo a abrazar, esta vez con todo el amor del mundo, sonriendo, pero sabiendo que sus palabras han servido de poco. Por un momento incluso me siento mal porque esas palabras no me hayan calado más, me siento mal porque sé lo que es hablar y que no te escuchen, se lo que es hablar y que te manden callar, se lo que es llorar y que se rÃan. Como si no tuvieses nada interesante que decir. Nunca. - Yo si que estoy orgulloso de ti pequeño. Eres increÃble- Noto como sus bracitos me abrazan con fuerza, es verdad... nos encantan los abrazos.
- Pues somos la misma persona- Me apunta inteligentemente. Yo rompo el abrazo, huyendo de sus palabras. Pero antes de que pueda pensar, cosa que sé que hace todo el rato una y otra vez, miro al cielo y tras suspirar, comienzo a contestarle:
- Lo que me has dicho es muy bonito. Pero es tan importante para mÃ, que me duele.
Él aparta la mirada. Me asaltan las dudas ¿y si he dicho algo malo?¿y si no lo ha entendido? Pero él me responde, como siempre rápido, aunque para nosotros siempre contestemos tarde.
- ¿Pero entonces aún no sabemos quienes somos?.
Siento como algo se rompe dentro de mÃ, pero no es algo malo. Lo que se ha roto es una enorme burbuja de materia negra, viscosa, que ahora de alguna manera se deshecha. Comienzo a recordar, comienzo a entender qué hago aquà y cómo he llegado a todo esto.
- Poco a poco.
Hay una pequeña pausa.
-Aun asà yo sigo estando contento con quien eres, y confÃo en ti. Sabes que siempre lo he hecho, que cada vez que te imaginaba en el espejo lo hacÃa. Y sé que el futuro va a ser brillante, vamos a hacerlo brillante.
No puedo evitarlo; vuelvo a llorar como un niño.
No me puedo creer lo que oigo, no puedo.
Trato de limpiarme los ojos, como si por ello fuese más fuerte.
https://www.youtube.com/watch?v=HTgP5NOfPmM
Al volver a abrir los ojos, ya no le encuentro por ningún lado. Me levanto en tensión por si el chico se ha caÃdo, pero no lo parece, es imposible. Es como si se hubiese desvanecido; como el tigre. Es cierto...
-¿Ey, como estás? ¿Empezamos?
Miro detrás mÃa y me encuentro con un puñetazo, que me lanza 2 metros por el aire y me deposita contra unos escombros, pese al dolor y el embotamiento, trato de darme la vuelta rápido para ver por donde viene el próximo ataque por un acto reflejo. De alguna manera también recuerdo esto... la arena...
Pero no hay nadie.
-Joder ¿tan oxidado estás?- me doy la vuelta y me recibe otro puñetazo que me tira al suelo. -¿o siempre has sido asà de lamentable?.
Desde ahà el extraño comienza a pegarme una paliza, en la cual yo solo soy testigo. Ni si quiera trato de defenderme, aunque latigazos de mi conversación con ese pequeño, hacen de chispas para prender un enorme fuego; es una lástima que no haya combustible de ningún tipo.
Me coge del cuello de la chaqueta, levantándome del suelo y me susurra al oÃdo:
-"Esta vez te voy a matar, quizá quieras defenderte trozo de mierda".
Y justo después me deja caer al suelo para darme una potente patada tras la cual se me hace difÃcil respirar. De pronto recuerdo... el chapapote, aquellas criaturas... todo. Y recuerdo que este es un yo que faltaba.
Le muestro una sonrisa de sangre, -¿te crees que me importa?.
Puedo ver la furia en sus ojos y se lo que va a ocurrir. La paliza se recrudece y se ensaña conmigo una y otra vez, hasta que en cierto momento, le veo sosteniendo una de esas lanzas oxidadas, preparado para lanzármela a quemarropa.
De nuevo cierro los ojos. En mis sueños, mi yo del futuro me salva. Como pasó antes...
El vendrá, estoy seguro.
Se pondrá delante mÃo y me protegerá, como ya pasó antes...
Estoy seguro...
...
¿Estoy seguro?
https://www.youtube.com/watch?v=nVZcg_gzWqU
Un golpe metálico vuelve a perturbar mi calma. La lanza me pasa ronzando la mejilla izquierda como ya pasó antes; no hay máscara.
Recuerdo la visión que me mostró el tigre, recuerdo esos sueños. Abro los ojos ¿Era verdad, ha venido?
Delante mÃo, haciendo frente al extraño veo a un chico, con el cuál acabo de estar hablando. Sosteniendo un escudo enorme para su tamaño.
-No, no ¿qué?- mascullo.
Está tirado en el suelo por el impacto de la lanza, pero ya está levantándose para volver a su posición. Clava el enorme escudo en el suelo y se prepara para una nueva embestida.
-Nosotros no... nos rendimos...-. Me dedica, antes de que el extraño pegue una patada dejando caer todo su peso contra el escudo, tratando de derribar al chico de nuevo, que aguanta su posición.
El extraño da un chasquido de dedos, y varias cadenas salen de los escombros, como serpientes, para aprisionarme.
-Quiero que veas esto con atención- Me dedica el extraño mientras empieza a dar patadas, empujando el escudo contra el pequeño chico, que está tirado en el suelo, recibiendo los golpes de su propio escudo.
-¿Te crees que puedes hacer algo contra mà enano?- El extraño coge el escudo y trata de lanzarlo por los aires, pero el niño se ha atado el escudo al brazo. Y de alguna manera, se sirve de eso para ponerse de nuevo de pie. Con la inercia placa al extraño con todas sus fuerzas tratando de derribarle, y consigue desestabilizarle por un momento.
Yo trato de levantarme, pero no puedo. Miro al rededor ¿dónde está el tigre? Si aquà está mi yo del pasado tiene que estar también mi yo del futuro que puede con todo.
-¡Ayu...! grito pero las cadenas me callan, posándose entre mis dientes, no dejándome vocalizar. Solo puedo gritar como un animal.
El extraño se desestabiliza, pero simplemente dando un paso atrás vuelve a tener una posición firme. Intercambian algunos golpes y el chico logra defenderse, pero el extraño hace un movimiento increÃble, y con habilidad consigue coger al chico por el lado contrario al que tiene el escudo, y lo levanta, cogiéndole por el cuello.
-Eres escurridizo, lo reconozco. Pero solo sabes defenderte, y eso te va a costar caro. Pero en fin ya es más de lo que puedes hacer en un futuro- me mira.
Veo como la sangre decora al niño. Como pese a todo agarra el brazo del atacante y piensa en como ganar. No se rinde, pese a todo cree que puede salir victorioso.
Aprieto con fuerza los dientes contra las cadenas. No puedo dejar que le haga eso. No puedo dejar que le trate asÃ.
No puedo dejar que le quite la esperanza. No; no a él. No se lo merece.
No le pongas un dedo encima. No se te ocurra hacerle más daño.
No me toques cabronazo.
[…]
Parte 04 "HEROS" [17/05/2023]
https://www.youtube.com/watch?v=OTUo9DgLDN0
[…]
La sangre vuelve a inundar mis venas.
Un fuego gigantesco revienta en mi pecho y se extiende irremediablemente iluminando todo mi ser, filtrándose a través de mi piel; haciendo vibrar el ambiente al son del crepitar de unas llamas; mis llamas.
Mi corazón vuelve a latir, orgulloso; y extiende su canto de guerra en forma de tambores de guerra hasta el último milimetro de mi ser.
Con regueros de lágrimas doy la bienvenido a un batallón de recuerdos que me devuelven a la realidad, ahora sÃ, recuerdo todo; absolutamente todo. Sé quien soy, sé que hago aquÃ, se cómo salir de aquÃ, se como ganar....
Varios fuegos se presentan a mi alrededor... ellos han estado cuidando mi alma durante todo este tiempo... reconozco sus voces, su aliento.
SonrÃo, y mis ojos verdes brillan, alzándose de nuevo, para mirar al frente. Las cadenas, fieles a su señor, se funden en contacto con mi piel, otras tratan de escapar.
Rompo las cadenas que me intentaban callar con los colmillos, y canibalizo hasta el último pedazo de las serpientes que habÃan cruzado el lÃmite.
Veo al niño mirándome, sonriendo. El extraño hace una mueca de terror al verme, lanza al niño por los aires y se prepara para recibir a la masa de chapapote que se filtra a través de los escombros, para fundirse con ella.
Los mensajeros de lo fatal aparecen para luchar por su señor, pero los fuegos, que tienen nombre y apellidos, se encargan de que no den ni un paso.
Levanto la catana azul con remates dorados, que comienza a emitir un destello cegador. Y dejo que caiga, liberando un haz de energÃa que corta el chapapote a su paso y me deja ver una parte de mi mismo, que me mira pidiendo ayuda.
Pronto la brecha que habÃa abierto en esa oscuridad se cierra y una campana resuena en el lugar, cambiando el escenario por completo: estamos bajo el agua, allà donde nada podÃa suceder, y todo podÃa hacerme daño. Allà donde no veÃa y todo era confuso.
Pero todo ha cambiado. Estamos en lo que parece ser el fondo del mar, y yo exhumo una energÃa que aporta a las plantas del lugar de una luminiscencia gracias a la cuál puedo luchar. Agarro con fuerza la katana, hoy es el dÃa, nosotros no nos rendimos.
De nuevo lanzo varios tajos, que hacen de la masa de chapapote una especie de tormenta cortada en pedazos, y suelto la espada, para salir corriendo hasta su centro.
La masa se regenera y a escasos dos metros quedo de nuevo preso.
"ConfÃo en tÃ"... recuerdo sus palabras y sigo avanzando, aunque eso supone arrancarme la piel y arder hasta el punto de quemarme a mà mismo con mi propio fuego.
Ahora si puedo con esta oscuridad.
Me apuñala.
SonrÃo, aunque no puedo verle; y le abrazo. -Todo va a estar bien- le dedico.
La campana vuelve a sonar, y por primera vez en mucho tiempo, despierto.
Estoy vivo.
Hoy he muerto, hoy renazco.
Hoy quiero vivir.
Hoy vuelvo al camino.
Y si no hay camino, crearé uno.
https://www.youtube.com/watch?v=7ww_WOb5ais
